-
Hijo, tengo muchas ganas de hablar contigo.
Imagino que a las alturas que puedas leer e interiorizar esto, ya tendrás una opinión muy formada sobre mí como persona. Es extremadamente probable que para ese momento yo también sea una persona totalmente diferente. Después de todo, aún no has cumplido dos años. ¿Por qué te escribo? Porque estoy asustado. Quizá lo intuyas ya,…